Abioncillo de Calatañazor - SORIA
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El Pueblo – Escuela Abioncillo de Calatañazor Featured

El Pueblo – Escuela Abioncillo se creó en  la pequeña localidad de Abioncillo de Calatañazor en el año 1984.

La Cooperativa del Río se constituye legalmente en octubre de 1984 en efecto,  pero hay un largo periodo de gestación en el que algunos de los socios proceden a la adquisición de algunos inmuebles y primeros trabajos de redacción del proyecto, gestión y comienzo de algunas obras en el verano de 1983.

Los socios fundadores fuimos ocho personas, procedentes en su mayoría del medio rural y por razones de estudios o trabajo “emigrados” a Cataluña y Comunidad Valenciana o a la propia capital y en seis de los casos maestros y profesores. Tres de los socios fundadores eran profesores en activo del Ministerio de Educación.

La imagen que ofrecía Abioncillo antes de la creación de la cooperativa era similar a la que ofrecen algunos despoblados de la provincia: sin carretera de acceso, ni agua corriente, ni alumbrado público y un conjunto de ruinas del que se salvaban apenas seis de las, aproximadamente, veinte casas de la aldea y muchas de ellas utilizadas de majada y abiertas al expolio.

Los primeros trabajos consistieron en adecentar una de las dos casas compradas por Ángel Tejedor y Carmen Martínez con anterioridad e iniciar un laberinto de “tratos” hasta conseguir comprar 3 pequeños huertos, varias casas, majadas, solares y demás ruinas que posibilitaran crear la infraestructura necesaria para albergar en el futuro a un grupo de 50 personas.

Paralelamente se redactó el Proyecto Educativo del Pueblo-Escuela de Abioncillo que se envió a los organismos que entendíamos tenían competencias en tan ambicioso proyecto entro otros MEC, Gobierno Civil, MOPU, ICONA, Ministerio de Agricultura, Diputación Provincial, etc. Esperando alguna oferta de ayuda o participación en el Proyecto, nuestra sorpresa fue que obtuvimos la callada por respuesta, salvo alguna pequeña ayuda para rehabilitación de vivienda rural. De forma que con ayuda de un albañil y Pedro (uno de los dos habitantes del pueblo) iniciamos la larga tarea de reconstruir los edificios de la típica arquitectura rural (casa pinariega) con estructura de madera y cerramiento de piedra, adobe o encestado. Ni que decir tiene, que convencer a los bancos para que prestaran dinero para tan singular proyecto no fue tarea fácil y mucho menos devolver los préstamos conseguidos.

Si rehabilitar los propiedades de la Cooperativa exigía en si mismo un gran esfuerzo, había además que adecentar los espacios públicos –la plaza era un barrizal en invierno- por lo que mediante seis cursos de verano para Formación de Monitores en Técnicas de Rehabilitación del Patrimonio Histórico Artístico, a partir de verano de 1984, fuimos pavimentando en canto rodado la plaza de Abioncillo, y alguna calle, construimos algunos muros de contención al efecto, y reconstruimos la fragua en proceso de hundimiento, el edificio del ayuntamiento, en lo que fue la corte del concejo –lugar comunal para cerrar los cerdos-, el pobrero (albergue de pobres), señalizamos la Cañada Real, el nido de la cigüeña, un basurero selectivo, etc.

Sin embargo, la principal infraestructura estaba pendiente y no se veían posibilidades de subsanarla en un periodo breve de tiempo mediante el concurso de la Administración: el sistema de abastecimiento y saneamiento del agua; por lo que ni cortos ni perezosos, tras solicitar el pertinente préstamo a una entidad bancaria, excavamos un pozo en el huerto, zanjas en dura roca caliza y una fosa de decantación y sedimentación para las aguas sucias y conseguimos en 1985 disponer de, -milagro-, agua corriente.

Mediante concurso público conseguimos realizar un trabajo de investigación medioambiental para la Junta de Castilla y León (1986) a partir del cual realizamos un inventario de los recursos naturales e histórico-artísticos, que servirían de base para crear el actual Museo-Laboratorio de Ciencias Naturales y realizar el descubrimiento del yacimiento arqueológico de Cueva Maja con grabados rupestres de la Edad del Bronce.

Durante los tres primeros años estos trabajos absorbieron la mayor parte del esfuerzo cooperativo, aunque hubo que destinar una parte importante a diseñar material educativo y sobre todo informativo pues, al fin y al cabo, nuestros único medio de subsistencia vendrá dado por los alumnos que participaran en los programas educativos del Pueblo-Escuela, así que visitamos colegios de nuestros potenciales clientes, acudimos a congresos (Pueblos-deshabitados, 1984, Cabueñes, 1986), foros y enviamos miles de programas a los centros con el fin de dar a conocer nuestra oferta educativa y cultural. Fruto de ello fuimos lentamente haciéndonos con una serie de clientes que han vuelto fielmente año tras año a vivir una experiencia para muchos inolvidable (hay colegios que vienen desarrollando programas desde 1987).

A partir de ese año hemos ido mejorando las instalaciones y ampliándolas hasta las 80 plazas actuales, mejorando los programas mediante la diversificación e inclusión de nuevas actividades y haciendo que, Abioncillo, nuestra cooperativa, sea un referente tras tantos años en la brecha.

 

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Construcción de la Casa Grande

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La cuadra de la Casa Pinariega se convierte en nuestra cocina.

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Desmontando el tejado de la vieja fragua.

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De corte porcina a Casa del Concejo.

 

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